El pulgón es una de las plagas que se sufren con mayor frecuencia, debilitando las plantas al absorber su savia pero también contagiando enfermedades y atrayendo a otras plagas como las hormigas. La debilidad de las plantas provoca la aparición de esta plaga, ya sea por falta de nutrientes o exceso de riego. También las altas temperaturas facilitan la presencia del pulgón.
Esta plaga ataca sobre todo para alimentarse de la savia de las plantas. A consecuencia de ello, el tejido de las plantas se destruye y las hojas y los nuevos brotes se deforman. Esto hace que se frene el crecimiento y disminuya la floración de las plantas afectadas.
Además, otro gran problema es la transmisión de enfermedades de una planta a otra. Esto ocurre cuando el pulgón, tras alimentarse de un ejemplar infectado, atacan a uno sano.
Si detectamos pulgón en nuestras plantas la única manera de combatirlo es mediante la aplicación de un tratamiento fitosanitario, para tratar de impedir así su propagación y eliminarlo en su totalidad.