Al igual que ocurre con otros factores atmosféricos, el viento también puede dañar nuestros cultivos, algo que hoy os recordamos desde BeniPlast / BeniTex.
Viento: Cómo daña los cultivos
Para saber cómo es capaz de dañar el viento los cultivos, antes hay que tener en cuenta el concepto llamado «capa límite». Éste se refiere a una capa de aire inmóvil alrededor de la hoja y cuyo espesor está relacionado con la velocidad del viento. De igual forma, también influyen las características aerodinámicas de la hoja; esto quiere decir que en las que sean más grandes habrá un mayor espesor que en las pequeñas.
Dicha capa afecta a tres procesos relacionados que interactúan de forma compleja: Intercambio de calor entre la hoja y la atmósfera, el pasaje de vapor de agua y, por último, la absroción de CO2.
Esto es importante destacarlo porque la intensidad y duración del viento tendrán efectos tanto negativos como positivos en lo referente a los siguientes puntos:
- Balance térmico: Se disminuye la temperatura foliar
- Transpiración: Reducción de la tasa transpiratoria
- Fotosíntesis: Contribuye a que se mejore la absorción de CO2 ya que se incrementa la turbulencia que hay en torno a la superficie foliar
- Crecimiento: Muchos estudios han demostrado que se produce una reducción del crecimiento cuando se trata de árboles clonados, tanto en el tallo con en las hojas
- Morfogenéticos: Se produce una alteración de los patrones de desarrollo y crecimiento, lo que se conoce como tigmomorfogéneseis, lo que reduce la altura del tallo y también que el diámetro se incremente
Hay que tener en cuenta también que los efectos serán diferentes en función de las especies y con respecto a día, noche, o temperaturas. Es por eso que las plantas que creccen bajo la protección del viento resultan más altas y tiene más vigor y color; por su parte, las que están expuestas, presentarán aspectos más rústicos y con menor sensibilidad.